viernes, 7 de abril de 2017

McGuffin or not McGuffin...,


...that is the question.
El otro día fui al cine a ver la última de Alex de la Iglesia, El Bar, impresionante, interesante y a mi parecer con un McGuffin en toda regla.
¿Que qué es un McGuffin? ¿Y tú me lo preguntas? Pues McGuffin eres tú.
Pues no, no eres tú. Según la historia se trataba de un arma utilizada para cazar leones en Escocia, donde no hay leones y de donde sale el nombre con ese característico prefijo Mc, de ahí que algunos escriban MacGuffin o incluso Maguffin. La cuestión es que es un artificio inútil por lo que se cuenta pero que pone en marcha la historia de los dos hombres que hablan en el tren.
Y de eso se trata, de algo que en apariencia es importante y que se convierte en la excusa narrativa que arranca la historia pero que luego no llega a ninguna parte.
El caso más conocido que yo recuerde es el famoso maletín que brilla en la grandísima Pulp Fiction, al final nadie lo ve y no sabemos qué hay dentro pero mira que le pasa de todo a ese maletín.
Es un tema más de película que literario porque, en un libro, el dejar de explicar un asunto importante podría ser considerado como una falsa expectativa, imperdonable en el caso de un escritor novel por ser un fallo terrible, pero que puede convertirse en una excusa narrativa para un escritor profesional (con estas palabras me lo explicaron una vez y me quedé seguramente con la misma cara que tú, así que si es profesional el escritor lo ha hecho a posta y si es novatillo se le ha escapado el tema, no entro en más detalle por muy sorprendente que me parezca).
El caso es que al terminar la película me quedé pensando sobre qué había pasado con el tema que había quedado, a mi parecer, en el aire y la única explicación que encontré me la dio ese nombre “escocés”, podría hablar más de la película porque al ser un McGuffin realmente no se la estoy reventando a nadie, pero no lo haré y desde luego la recomiendo.
En cuanto a lo literario del asunto es que es un terreno peligroso eso de dejar temas inacabados o inexplicados repartidos por la trama de una novela y yo espero no haber incurrido en ese error porque mi querido hijo literario TEINTA está cada vez más cercano a ser realidad.

Para animaros a pasar el trago de leer todo esto os dejo los momentos musicales con aroma español aprovechando el tirón de lo que he estado contando.
Saludines.

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