Buenos días.
Me he tomado una semana de vacaciones más que nada por dejar de lado la polémica que se ha levantado con la película que fui a ver la semana pasada, y como a mi me gusta hablar de literatura y cine, y música, pues que paso de la política.
El caso es que las adaptaciones literarias me dan mucho miedo, y más si se trata de novelas que me han gustado porque cuando al principio de la cinta veo la frase de "Basado en la novela.../Based on..." me pongo a temblar, ¿para cuando una película que empiece con la frase "Cómo en la novela.../As in the book..."?
Me encanta la colección de actores secundarios en la peli, transmiten unos personajes duros.
Sin embargo, he echado de menos la trama gay de la novela, y he recordado que la nueva novela de la escritora trata, de nuevo, personajes gays y sin embargo ha sido etiquetada como novela policiaca, lo cual me encanta, es una novela de asesinatos e intriga y lo de que los personajes sean gays es secundario, eso es normalizar la literatura.
En mi caso, mi novela de Treinta está calificada como "romántica gay", lógico, mi nombre no dice nada así que tiene que ir a alguna estantería general y en este caso las etiquetas que le van son la de "romántica" y la de "gay", aunque yo también le pondría la de "osos" (¿qué que son los osos? pues tendrás que esperar a leer la novela ;-)
Por si acaso y por aclarar el tema un poco más os dejo los momentos musicales
Corrección de última hora, mi editor me ha recordado que soy el adalid de un nuevo género literario que es el dick-lit (ahora vas y lo buscas ;-) algo así como la versión gay del chick-lit (chicle no, chick-lit) que es literatura romántica para chicas, aunque eso sean etiquetas y haya un montón de tíos leyendo literatura para tías y viceversa, y al revés, y unos sobre otros y así hasta el big end.
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