martes, 14 de febrero de 2017

No man is an island

Buenos días... días... días.
Sigo.
Hoy voy a escribir aprovechando que me da igual lo que digan las convenciones sobre que hoy es el día de los enamorados sobre lo de que somos animales gregarios y que, en mi caso, me gusta estar acompañado mejor que solo.
Ya sé que mucha gente se siente arropada a través de estas redes sociales, yo todavía no lo siento, creo que cada uno entra, suelta su rollo y le da "Me gusta" como toda interacción, y yo echo de menos más conversación, más hablar de manera virtual o delante de un café, me da igual, pero más toma y daca.
El caso es que la primera novela que voy a publicar Treinta, ya queda menos, trata de como el personaje no se siente solo hasta que lo está, y de paso de como es querido por quien él no quiere y luego quiere a quien no le hace caso, vamos, como la vida misma.
Lo que refuerza la idea de la frase hecha anglosajona de que ninguna persona es una isla solitaria,


pero más allá de mensajes en la botella, que llegan a la isla bajo la forma de preciosas canciones de Gordon Sumner y compañía, creo en el amor sin ñoñerías, el de verdad, el que se siente dentro y no cuando ves un anuncio de bombones en la tele, el que es imperfecto pero de verdad.
Al final me he puesto a hablar del amor y no quería, será que "... love, actually, is all around".
Os dejo los momentos musicales con uno de mis últimos descubrimientos, un tío enorme con una voz sensible y más grande aún. Impresionante.

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